Humor a la vista

Cuando el doble sentido es poético nos detiene y nos moviliza al mismo tiempo. Nos detiene, porque no podemos seguir de largo como si el mensaje de la pieza gráfica fuera algo trivial, denotativo, de fácil despacho. Obliga a pensar, a reflexionar, a optar por alguna interpretación pertinente que tenga sentido. Sentido –y valga la redundancia- en el sentido de dirección, de sentimiento, de percepción. Entonces nos moviliza porque se abren los diversos caminos de interpretación que puede tener una obra abierta. El árbol recién talado que rompe el cielo como si fuera un cielo raso, que por su rotura deja ver la noche, es un dibujo maravilloso justamente por los sentidos que podría adquirir esa imagen en la interpretación del lector. El día y la noche, la superficie y la profundidad, la naturaleza intervenida por el hombre; en fin, Carrillo nos hace conversar con sus dibujos sin pedirnos conclusiones.